Hay obras que tienen vidas más intensas, que alcanzan una mayor popularidad y que, por lo mismo, llegan a marcar de manera decisiva el imaginario colectivo. Es el caso del famoso cuadro de Los funerales de Atahualpa de Luis Montero. La vida de esa gran pintura empieza en Florencia, en donde el pintor trabaja más de tres años en concluir la tela y donde primero la exhibe en abril de 1867. Montero inició entonces una larga travesía, exhibiendo su obra con gran éxito crítico en Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires. En distintos lugares se hicieron grabados y fotografías del cuadro, como esta imagen, una litografía publicada en un diario argentino.
Hay obras que tienen vidas más intensas, que alcanzan una mayor popularidad y que, por lo mismo, llegan a marcar de manera decisiva el imaginario colectivo. Es el caso del famoso cuadro de Los funerales de Atahualpa de Luis Montero. La vida de esa gran pintura empieza en Florencia, en donde el pintor trabaja más de tres años en concluir la tela y donde primero la exhibe en abril de 1867. Montero inició entonces una larga travesía, exhibiendo su obra con gran éxito crítico en Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires. En distintos lugares se hicieron grabados y fotografías del cuadro, como esta imagen, una litografía publicada en un diario argentino.





Hablábase con calor
ante el cuadro nacional
del scorzo, del vigor,
y de la capa pluvial.
Y entre tantos parabienes,
un carpintero Aristarco,
apretándose las sienes,
¡El marco, decía, el marco!
Juan de Arona, “Los Funerales de Atahualpa”
Incluso hoy, muchos artistas contemporáneos siguen haciendo en sus obras referencia a la gran pintura de Montero, como Sandra Gamarra, quien realizó una serie de imágenes del cuadro en el momento en que fue cubierto con una tela para protegerlo en el contexto de la ejecución de obras de infraestructura en el Museo de Arte de Lima.

Cisneros, Antonio. 1992. “Los funerales de Atahualpa. (Óleo de Luis Montero)”. En Las inmensas preguntas celestes, p. 34. Madrid: Visor.
Larbaud, Valéry. 2008. “La mort d’Atahualpa” [1913]. En The Poems of A. O. Barnabooth. Traducción de Rod Padgett y Bill Zavatsky, pp. 88-89. Boston: The Black Widow Press.
Godoy Orellana, Milton. “La ocupación chilena de Lima: los claroscuros de una historia, 1881-1883”. Historia, Santiago, en prensa.
Montalbetti, Mario. 2005. “El inspector y la puta”. En Cinco segundos de horizonte, pp. 29-37. Lima: Álbum del Universo Bakterial.
